Durante el otoño, invierno y primavera; junto a sus
colores, luces y temperaturas; disfruté del parque El Retiro en Madrid. Tuve
ese privilegio gracias a la morada que ocupé durante una temporada porque
quedaba a una cuadra de él. En él caminé, reflexioné, me despejé, hablé,
escuché, respiré y por supuesto, fotografié.
La siguiente foto fue tomada un día muy particular.
Era invierno, justo el día después de navidad. Una navidad que, según mis
planes, no debía pasar en España pero que el destino quiso que así fuera.
Arianna - más que mi compañera de piso, mi compañera de cambios - y yo
decidimos ir a caminar y a tomar fotos. Nuestro caminar era lento, un poco
melancólico, resultado del frío y las ganas de estar con nuestras familias. Sin
embargo, El Retiro siempre dispuesto a ayudar, nos regaló un día lleno de
personas. Todos abrigaditos no dejaban de reír, jugar, descansar y disfrutar.
Contagiadas con el buen ambiente, comenzamos a hacer lo que más nos gusta,
tomar fotos. He aquí el resultado.
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| En el estanque |
Este estanque impresionista siempre me recordará que,
así no sea lo planificado, lo que nos toca vivir siempre es lo mejor y nos trae
algo positivo que valorar. Así sea tan sencillo como un parque.

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